La máquina, de 30 toneladas de peso, tendrá acceso al 95 por ciento del fondo marino del planeta, explicó hoy el director del proyecto, Colin Devey.
"Para nosotros se abre toda una nueva dimensión", señaló Devey, quien destacó que el robot podrá tomar pruebas del agua, los sedimentos y las rocas del fondo marino, gracias a los dos brazos que se le han instalado.
La máquina, que se gestionará por control remoto, podrá grabar imágenes gracias a sus cámaras y transmitir datos sobre sus descubrimientos mediante un cable de fibra de vidrio, de 6.500 metros de longitud, que le conectará a la nave nodriza. Sólo las "zonas extremas" del fondo marino que alcancen los 11.000 metros de profundidad serán inaccesibles para el "ROV Kiel 6000" que, según el Instituto Leibniz, es el robot más moderno del mundo de estas características.
"Para nosotros se abre toda una nueva dimensión", señaló Devey, quien destacó que el robot podrá tomar pruebas del agua, los sedimentos y las rocas del fondo marino, gracias a los dos brazos que se le han instalado.
La máquina, que se gestionará por control remoto, podrá grabar imágenes gracias a sus cámaras y transmitir datos sobre sus descubrimientos mediante un cable de fibra de vidrio, de 6.500 metros de longitud, que le conectará a la nave nodriza. Sólo las "zonas extremas" del fondo marino que alcancen los 11.000 metros de profundidad serán inaccesibles para el "ROV Kiel 6000" que, según el Instituto Leibniz, es el robot más moderno del mundo de estas características.




